sábado, 19 de agosto de 2017

NI UNA MENOS

"El cantante que escribe el reggaetton de moda,
la madre que educa machitos y princesas,
el jefe que escupe: debes estar en días femeninos,
la compañera que te dice: así no vas a conseguir novio,
la que aclara: soy femenina, no feminista,
la mamá que la viste sólo de rosa, porque es niña,
y la educa para callar, aguantar, guardar las formas,
ser sumisa, frágil y complaciente,
el papá que compra muñecas, cocinitas
y lavadoras a la nena,
y pelotas y aviones y juegos de química al varón,
el novio que te revisa el teléfono y el facebook,
el vecino que dice que parece una p*ta con esa ropa,
la mamá que sueña un príncipe azul como yerno,
el papá que paga por sexo con nenas de la edad de su hija,
el novio que no se acuesta con la novia por respeto
y sale de p*tas después de acompañarla a casa,
los compañeros que en vez de escucharte
lo que tienes para decir en la reunión,
te piden que sirvas el café,
la marca de detergente que sólo se dirige a ti, mujer,
el médico que te hace cesárea sin necesidad,
o el que te hace la episiotomía de rutina,
y te grita: "ahora aguanta, que bien que te gustó hacerlo",
la enfermera que te ata a la camilla para parir,
el marido que te prohíbe trabajar,
o el que te controla los ingresos,
la caricatura política diaria,
el chiste de mierda, las propagandas,
Tinelli, la novela turca o latina, los concursos de belleza,
el que te dice: ahora no me puedes dejar así,
el que te humilla, el que te adjetiva, el que te menosprecia,
el que te aísla, te controla, te cela, te sigue,
el que me dijo el primer piropo grosero
a los doce años,
el que me tocó contra mi voluntad
en el boliche de moda, en todos los boliches de moda,
el compañero que te manda a barrer el piso del local del partido,
el compañero que no cuestiona sus privilegios,
el que recibe un cheque más gordo sólo por ser varón
y se calla y se lo guarda en el bolsillo,
el imbécil que pregunta "¿y el día del hombre?",
la mamá que obliga a la nena a recoger
los platos sucios de sus hermanos varones,
la inconsciente que rápido vuelve a aclarar:
pero mira que yo soy femenina, no feminista,
la que se burla de que no me pinto,
el que se burla de que tú no te depilas,
los que se burlan de que ella no se ponga tacones,
la que se ríe de que compro libros y no carteras,
el compañero que me mira las tetas,
incluso el que te persigue y acosa
porque eras tú
la que ibas por ahí provocando,
TODOS unidos frente al televisor
preguntándose cómo puede ser
que asesinaron a otra mujer."

miércoles, 16 de agosto de 2017

Un encuentro.

Tengo reuniones con personas que no conozco personalmente y los cito en "La Giralda". 
A mi próxima cita le mando un mensaje diciendo: -Estoy en la puerta fumando un pucho; mientras uso el cenicero, que está en la puerta que da a Corrientes, del colegio de abogados. 
Pienso que si la citada tarda más de cinco minutos en llegar el cigarrillo ya se habrá consumido y eso le dificultará la posibilidad de reconocerme. Es entonces cuando, cual detective, activo mis sentidos de visualización "ojo de águila" e intento identificar quién concuerda con la foto borrosa del WhatsApp que el viaje en subte con pésima señal me impidió abrir.
Decido ponerme junto a la puerta de entrada del bar, mientras incomodo a una pareja que se acaba de conocer, creo yo, y que conversa en la mesa que da justo a la ventana. Él oriental, no sé si chino, japonés o coreano, nunca pude distinguirlos, aunque sí puedo diferenciarlos si hablamos de las deliciosas comidas que preparan en esos países. Ella argentina, seguro porteña. Los dos con la incomodidad de las primeras veces y también con la ilusión de los comienzos. 
-Creo que sos Sol , me dice una chica de pelo largo castaño y sweater verde chillón que se acerca sonrientemente. 
-Y yo creo que sos vos. 
Nos encontramos.
De fondo suena ¨Dos en la ciudad¨ de Fito Paez.